Cuando Carola y Marisa nos ofrecieron que escribiéramos un relato de todo lo vivido hasta llegar a este grupo; pensé... por donde empezar?…, por los tres embarazos perdidos; por el embarazo ectópico por el cual tuvieron que sacarme una trompa, por (después de muchos estudios) el diagnóstico de síndrome antifosfolípido por el cual en caso de lograr el embarazo debía suministrarme heparina todos los días; para las que no saben se trata de una inyección en la panza durante los nueve meses para evitar la pérdida del mismo.
O por último la conclusión final de que no iba poder ser madre de manera natural ya que  tengo que realizar algún tratamiento para tener la chance de lograrlo.

O contarles lo que fué entrar a ese mundo de centros y médicos especialistas en fertilidad…; me pareció mejor para mí y para todas Uds. contarles no de los estudios, inseminaciones e in Vitros realizadas; sino como llegué a este lugar y como me encuentro hoy.

Por esas “causalidades” del destino mientras esperaba para hacerme una ecografía ví en la mesa de de recepción un folleto, lo tome para ver de que se trataba, y me encontré con ¨Esperanza para padres¨, al comienzo  me llamó la atención; ya que cada vez que me informé sobre contención psicológica; porque realmente estaba muy mal y  muy triste, me derivaban a una psicóloga para terapia individual, nunca había escuchado de un espacio que se dedicaba específicamente a esta temática con todas las derivaciones que conlleva y con la importancia de que saben de que se trata, que se vive y como se vive ésta situación porque estuvieron ahí; nadie se las contó, y no es lo mismo haber pasado por esto que mirarlo de afuera por mejor profesional que seas.

Al llegar a casa me metí en la pagina Web y después de leer los testimonios de estas dos mujeres que no sólo la pelearon sino que también se preocuparon por lograr que muchas de nosotras tengamos un espacio en donde se hable un lenguaje común, un sentimiento compartido y vivido por todas; me decidí a llamar, tuve la entrevista y acá estoy después de tres meses… y hoy no tengo esa mirada triste y llena de dolor que solo veía el futuro de forma pesimista, hoy me levanto de la cama con otra fuerza, con otro optimismo.

Todavía no logré ese embarazo tan deseado, tan esperado por mí y por todas mis compañeras, pero este tiempo de “espera” lo estoy atravesando de otra manera, más acompañada, más comprendida, más apoyada, pudiendo hacer más fácil este camino que no sé cuando termina pero sí sé, en que condiciones quiero llegar. Cada semana cuando nos reunimos reafirmo que quiero estar acá, que me hace bien escuchar y escucharlas, ayudar y que me ayuden y poder sostener en los fracasos como también así y cada vez más brindar y reír frente a cada éxito de alguna de nosotras.

Gracias por estar! Mariela y Marcos Trepman

 

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