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Comenzamos nuestra búsqueda en Septiembre de 2002 luego de intentar un año sin lograrlo y teniendo en cuenta mi edad que en ese entonces tenía 32; luego de probar con varias estimulaciones ováricas e inseminaciones artificiales  sin llegar a ningún resultado, comencé a realizarme estudios de rutina tales como: Histerosalpingografía (para ver cómo estaban mis trompas de Falopio y mi útero , ver si no tenía endometriosis), estudios de compatibilidad genética con mi marido; mientras mi marido en paralelo, se hacía estudios de los espermogramas, yo tomaba progesterona para ayudar a mi cuerpo a poder quedar embarazada.
Finalmente en noviembre de 2003 quedo por primera vez embarazada!, con mucha emoción disfruto sólo las primeras 6 semanas ya que a partir de ahí comenzaron las pérdidas que me tuvieron en vilo 5 días en cama rezando a todos los Santos para que no sucediera lo que en última instancia sucedió!
Después de aceptar lo inaceptable volvimos a intentar en 2004 tomando hormonas y con inseminaciones (Al menos me conformaba pensando que podía quedar) Mientras tanto, seguían los estudios para saber si soy celíaca ya que la celiaquía puede ser un factor de esterilidad, dato que no sabía. Decide mi médico de entonces, que me va a cambiar la medicación y probaríamos con otro tratamiento, me hablan de San Ramón No Nato(Santo que ayuda a las mujeres a quedar embarazada) y allá voy a pedirle que me ayude a quedar otra vez!, (tengo una Fe muy profunda que gracias a Dios me ayudó a sobrellevar todo el dolor, frustración y la bronca que me iban invadiendo en todo este tiempo)
En el siguiente tratamiento vuelvo a quedar embarazada por segunda vez!, estaba convencida que iba a estar todo bien y decidimos irnos a Brasil de vacaciones, estábamos felices y no entrabamos en nuestros cuerpos!, un día volviendo de la playa de los Delfines mientras esperábamos la combi que nos devolvería a nuestra posada, siento una tremenda pérdida, me acerqué una toalla y me quise morir, todas las expectativas e ilusiones se murieron en ese trayecto que me pareció un siglo hasta que llegamos a destino. Mi llanto era desolador, no entendía porqué no podía retener los embarazos, me sentía mal, sucia como si fuera poseedora de un daño ó algo similar. Tan mala soy? Tan poco me quiere Dios, a mí que tengo tanta Fe? Miles de preguntas sin respuestas se disparaban en mi cabeza que lo único que sumaban eran angustia y más dolor! Sin embargo a pesar de todo, nos pedimos una ambulancia y nos acercamos a un centro médico en la ciudad de Pipa, que,  atendida de un modo muy precario, me hacen un tacto y me dicen que sienten que el cuello del útero estaba cerrado y no estaba todo perdido, nos derivan a un centro en Natal (qué ironía) para que me hagan una ecografía transvaginal y  me quedara tranquila. Finalmente y bajo mi percepción me confirman la pérdida.
Desbastada de dolor y ya no sabiendo que pensar, me sugieren hacer una consulta a una Hematóloga, es entonces donde  conozco a la Dra. Adriana Sarto y su equipo Cecilia Papalardo, quien me sugiere realizar unos estudios profundos de mi sangre para saber si era poseedora de alguna patología hematológica causante de mis pérdidas. No lo dudé y me fui a sacar sangre, la angustia fue cuando me dijeron que los resultados tardaban un mes ( yo que soy tan ansiosa, cómo podría esperar semejante tiempo para el resultado!) empecé yoga, meditación, shiatsu cualquier práctica que pudiera sanar mi angustia y mi dolor.
Con Pablo nos hicimos estudios de Cross Match matrimonial que daban bien, el cultivo mixto linfocitario me daba ok, los estudios de cariotipo con alta resolución me dieron bien….entonces???
Me sentía culpable, yo no podía retener en mi vientre a un hijo, porqué? además soy melliza con una hermana mujer que tuvo tres sin ningún inconveniente!, todo para mí era inexplicable y doloroso.
Al mes busco los resultados y el diagnostico fue para mi sorpresa “Trombofilia en el embarazo” quiere decir que cuando quedo embarazada, mi sangre se pone gruesa y arma trombos que se colocan alrededor del útero produciendo el aborto espontáneo del bebé, la solución es colocarme dos veces por día una inyección de heparina en la panza (que hace más líquida la sangre) para evitar esos trombos. Pero antes de comenzar con ese tratamiento debía hacerme una densitometría ósea  para saber el estado del calcio en mi cuerpo, ya que el tratamiento con heparinas, consume calcio. (Otra espera más y más ansiedad para saber si finalmente podría hacerlo, mis preguntas surgían en mi cabeza pensando si no podría realizarlo, cómo mantendría vivo a mi bebé sin armar esos trombos? Por suerte el resultado fue positivo y decidimos intentar una nueva inseminación junto con el tratamiento de las heparinas y quedo embarazada por 3 vez, esta vez más que nunca me repetía LATERCERA ES LA VENCIDA!, cuando empiezo mi segunda semana y voy a realizarme el análisis de sangre para que me midan el índice sub unidad beta, para sorpresa (no ya mía solamente ) sino de todos los médicos, descubren que bajan estrepitosamente los resultados,  y ahí me diagnostican un embarazo anembrionario (se unen un óvulo y el espermatozoide pero está sin embrión). Chau dije evidentemente la maternidad biológica no es para mí, empiezo a pensar en una adopción.
Estaba agotada, mi cuerpo estaba inflado como un pollo de tantas hormonas recibidas, sentía mucho dolor, culpa, las peleas con mi marido para separarme por no poder darle un hijo eran constantes y podían detonarse en cualquier momento, no podía ver publicidades de pañales y menos aquellas que mostraran niños con lo cual me alejé de la televisión, de mi grupo de amigas que la mayoría estaba casada y con hijos y me refugiaba en Marisa, hoy mi socia y mi alma gemela en el dolor por la búsqueda del embarazo. Me aferre a la religión, a la Virgen y estaba constantemente buscando señales que me dijeran que no todo estaba perdido.
Decidimos luego de varias conversaciones y llantos, acercarnos  al Hogar San José a tener una charla para empezar el camino de la adopción y luego al Ruaga que es la entidad que nuclea hoy en día los pedidos de adopción. Abrimos la carpeta médica, y fuimos a pedir un turno para los estudios psicológicos y nos dijeron que estaban demorados dos meses, nos parecía increíble que habiendo tantos niños en situaciones de abandono tarden tanto los trámites y sin embargo los iniciamos igual.
En Agosto del 2004, una compañera de trabajo de mi marido nos sugiere consultar con un amigo suyo obstetra del  IFER (Instituto de Fertilidad) llamado Martín Vilela. Hablamos con él y le llevamos la historia clínica, nos sugirió hacer un paréntesis de 2 meses para procesar todo el sufrimiento y ayudar también al cuerpo a descansar de tantos tratamientos.
En octubre de 2005 volvimos con renovadas esperanzas los procedimientos, hicimos 2 inseminaciones y nada, fuimos a visitar al Padre Ignacio (cura sanador en Rosario) y a la vuelta intento una tercera vez. Decide mi médico hacerme una operación de endometriosis el 7 de abril, y luego de reponerme, nos vamos de vacacione a Córdoba a energizarnos. 
En noviembre visito por primera vez a un médico que hace digitopuntura Ki Gong (da energía con un dedo en medio de la frente) que se llama Germán Gondra. Todo lo que se me ponía en el camino que fuera energizante ó esperanzador, yo lo hacía y muchas veces tildaba a Pablo de no acompañarme en la Fe.
Decido empezar terapia, pero en mi viaje a la vuelta  a casa, pensaba, esta mujer no puede saber lo que me pasa, ya que tiene a sus hijas esperándola en la casa, si bien me ayudó, sentía en el fondo que seguía sola en mi sufrimiento y dolor.
En abril de 2006 empiezo el tratamiento con heparina para realizarme otra inseminación, todo indicaba que estaba bajo control y estaba haciendo lo pertinente, quedamos embarazados por cuarta vez! Estábamos felices y decidimos no decir nada hasta realizarnos la primera ecografía, no tenía pérdidas, estaba alegre, creía que dominaba el mundo, me sentía bien,  iban pasando los días hasta que llegamos al primer control, yo había tenido una pesadilla la  noche anterior y le dije a mi marido que estaba angustiada porque sentía que algo no estaba bien, Pablo me contentaba pero yo sentía cada vez más angustia. Llegamos al IFER, nos llaman para hacer la eco y ahí el aire se cortaba con una tijera, la médica que no emitió ningún comentario nos dijo, ahora su médico les va a hablar, ahí nos encontramos con Martín que nos tira un bombazo, embarazo ectópico quiere decir el bebé estaba creciendo en una trompa de Falopio que estallaba en cualquier momento y corría riesgo mi vida con lo cual en un día y medio tenía que operarme de urgencia para evitar una catástrofe!, estaba desahuciada, me quería morir en la operación! Me moría del dolor porque realmente sólo quien lo pasó sabe de lo que estoy relatando. Sentía que iba a explotarme el lado derecho de mi cuerpo y no había nada para remediarlo. El 18 de mayo me operan de urgencia y cuando salgo desconsolada de la anestesia, Martín me informa que me tuvo que sacar   la trompa derecha y que tenía además en el útero otro embrión que no quiso sacar y lo dejaba en manos de Dios. A los tres días de operada en mi casa tengo la pérdida del embarazo que había quedado en el útero. Todas las señales indicaban que la maternidad biológica no era mi camino (si bien yo me empeñaba) y me alegraba haber comenzado con la Adopción.
AL cabo de unos pocos mese Martín sugiere que nos hagamos una fertilización in vitro, yo tenía ya 36 años y no contaba con una trompa, si no tomaba ese camino, las posibilidades se me irían diluyendo muy rápidamente, lo pensamos, tomamos fuerzas, Viajamos a Salta a la Virgen del Cerrito y programamos la inseminación para la vuelta. (Esta inseminación era lo último que intentaba como posibilidad biológica).
El 20 de octubre de 2006 empecé el tratamiento, el 30 me operaron para sacarme los óvulos, sólo tenía 12 de los cuales 7 servían para fecundar, esperé los pasos necesarios y el 2 de noviembre (otra ironía) me realiza Martín la transferencia de 3 embriones. El 12 me hago una test de embarazo clandestino y me da positivo, me lo corroboran con un análisis de sangre y el 27 de noviembre nos dan la noticia que son mellizos!, mientras estoy escribiendo este testimonio con lágrimas en los ojos y estrujado el corazón ´por recordar todo lo vivido,  los oigo levantarse con sus gritos, se llaman Ignacio Y Juan Cruz y tienen dos años y medio, son el mejor regalo que Dios me hizo, nacieron por cesárea el 10 de julio de 2007 luego de 38 semanas de gestación. “si yo pude lograrlo, vos también lo harás”!

 
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